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Carta a mi escritora favorita

Querida Alejandra:

Siempre me digo que, ojalá y te hubiese conocido, seguramente hubiésemos escrito muchos poemas juntas y me hubiese encariñado contigo. Pero una vez un amigo me dijo que a los suicidas se les quiere diferente, justo cuando ya encontraron la paz que el mundo nunca les dio, así te quiero yo; en esta época, en este dolor.  Siento que tu dolor es mío y mi dolor es tuyo y que ambas vivimos la búsqueda de algo que nos haga sentir menos solas.

Perdona, amiga, pero debo confesarte que ya no te llevo en el bolsillo, te llevo en la soledad, te até con un hilo de lágrimas detrás de mis ojos. La especie también me sofoca, más en estos tiempos en donde la sociedad se deja seducir por la mugre y te absorbe de poquito en poquito. Te cuento que, yo por mi parte estoy como siempre, triste y sola.

Yo siempre sé de ti y tengo poco que contar de mí. Quería decirte: gracias. Tú siempre me ayudas a no pensar que estoy loca o al menos, a que no soy la única. Creo que eso necesitamos todos, sentir que no somos los únicos que caminan sobre el vaivén de la vida que involucra muchas cosas más que solo sonrisas rotas. Mientras tanto, seguiré a la poesía intentando salvar al mundo o salvarme a mí o quizá, quizá, ingenuamente, pueda salvarte a ti…ya lo decidiré.

Te quiere, Daniela.

 

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Jimmy Molares y yo

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Jimmy Molares es un payaso neófito de la política. Gobierna bajo las indicaciones de la corrupción, un pueblo que necesita atención, educación y salud. Desde su posición como presidente del país Jimmy Molares me duele justamente como las molares.

Me duele muchísimo, no me deja dormir bien, no importa hacia qué lado de la cama me incline. Las molares afectan hasta mi atención en clase de lingüística y tocarla me da miedo porque siento que me dolerá más allí, en mi lucha por un mejor país. Se esfuma mi fe cuando me informo sobre el país. Como un dolor de muela, me destroza la tiranía. Jimmy Molares me duele con fervor y sin compasión. Y yo, yo estoy a tres píldoras de desvanecerme en completa desnudez, en representación de todo lo que nos han arrebatado, ante la resignación de mi futuro.

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El verano, el café y vos

El verano, es tan abrasador

como mi amor

relampaguea sobre mi

tristeza y ser ríe entre

lágrimas dulces

me eriza los pulmones.

El verano me recuerda

a ti, eres mar en esta tierra

de rocas de cristal

movías tu cuerpo sobre el

mío al ritmo de las

olas y te respiré como

al agua .

Te observo detrás

del humo que exprime

el café.

El café, siempre le

he tenido mucha envidia

te gustó más que yo,

a mí, a mí el café

me enfría el recuerdo.

Soy extranjera del universo,

no encajo en esta tierra

no entiendo a la gente

no lloro como los demás.

Converso con la muerte,

con tu muerte y te veo convertido

en fantasma como lo dice

aquella triste canción.

Quiero nadar en

el insomnio eterno, porque

sé que pronto cerraré mis ojos

para dormir infinitamente

en tu amor, mi amor.

 

 

 

 

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¡Ay vida!

¡Ay vida! Enséñame a perdonarme. Que el llanto me caiga fuerte. Ayúdame a ser màs humana y menos soberbia. A sentir, a amar cada vez con màs intensidad. No cortes mis aletas, las necesito para volar. Universo no te detengas, gira y sana el duelo carmesì que ha caminado conmigo en este tiempo.

Tristeza, tenme compasión. Es un nuevo año y sigo perdida en el laberinto que me lleva hacia mí. Luna, límpiame de amor y de sueños rotos. Quiero ser verso en este poemario que es la vida, quiero ser luz en los túneles de las derrotas.

¡Ay vida! Tú me has visto a la deriva, los alacranes escalando en mi impotencia y la soledad, como la serpiente, se enredaba soñadora en mi alma. Le supliqué a todos los dioses entre lágrimas y me encontré más alejada. Me conocí y rescate al quetzal, mi álter ego infinito. No me dejes dejar de soñar.

Me fumo los girasoles y reflorecen en mis pupilas desgastadas por la poesía, las letras se introducen en mis pezones en donde se vuelven mar y huelen a sal. El agua me alimenta, floto en la laguna de la libertad, quiebro todos los cristales que encierran mi viento. El alba me espera al final de este camino, mientras pueda amarla y disfrutarla antes de caminar por los mundos opuestos.

Querida muerte, soy hija del abandono. Por favor, cuando vengas no te vayas, no me abandones. Vida, por favor permíteme aventurarme en las aguas de los amores a los que he amado efímeramente con todo el corazón.

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Purificando mi ser

Invoco a los espíritus ancestrales

como una felina me reflejo en

el espejo con quetzales sobre el cabello

la libertad llama libertad

brujas con pócimas de poderes y los murciélagos

se esfuman en mi presencia y

florecen nubes de sueños en mi sexo

apuñalo tus comentarios hirientes

desnuda ante todos, como ser natural enviado

por las raíces de la madre tierra y creo un encuentro con

mi amor hacia mí, levito mientras por mi

cuerpo chorreo agua producto de mi escencia

introduzco los dedos en mi galaxia y saco,

con dolor los complejos, les paso la lengua

lleno de estrellas mi vientre, soy diversa,

soy amor, soy placer, soy aceptación,

soy visibilidad, soy libre; me alimento del baile

de la pertenencia de mi propio territorio

mis sentidos son las ramas de los árboles que se mueven

con el calor del frío, mismo que atrapa mi felicidad

me siento fuerte como la luz reflejada en mis ojos, soy la recuperación de

un cuerpo imperfecto pero amado, dejo que

el vuelo de los pájaros lo acaricien hasta adentrarme

en un éxtasis exquisito y ya no soy pequeña ni insignificante

también disfruto, también me libero y es en este punto

en el que saboreo la dulzura del aire que la poesía

me ha traído, ya todo se calma

dejo pasar el río para purificar mi mente,

para evaporarme.