Galería

No te enamores de una poeta

No te enamores de una poeta

porque huele a locura

y llora su llanto bajo sus

versos

No te enamores de una poeta

porque para ella no habrá

nunca mejor poema

que el reflejo de tu silueta

galáctica acariciando su

ser

No te enamores de una poeta

porque te cobijará en sus caderas

porque su lengua es un

trastorno divino y su piel

te besará como sus ojos jamás

lo han hecho

porque le ha hecho el

amor al dolor y

ahora lo guarda para

convertirlo en letras

No te enamores de una poeta

porque te enredarás en sus alas

y caerás una vez más

sediento de su saliva

con sabor a pezón

No te enamores de una poeta

porque está tan rota que

siempre deja sus pedazos

cuando se va

No te enamores de una poeta

porque es como mariposa en

movimiento

porque te hallarás a ti mismo

en donde creíste

que no había nadie

No te enamores de una poeta

porque tiene las pestañas rotas

y lo sueños en celo

porque es un recuerdo infinito

porque te consume las retinas

porque se lame tus miedos de

terciopelo

porque tiene una andromeda en

el alma que te obliga a girar y girar

sin fin.

Galería

La fiesta de las mariposas

Mariposas repulsivas en mi vientre

bailan al compás de tus hoyuelos cuando

con las yemas de tus dedos me traspasas el alma

brutal y me retuerzo de amor sobre

mi caos

no te has dado cuenta que nuestra

inestabilidad nos unifica

ensarto mis uñas en el pasto verdoso y te regalo

un cóctel  de besos por quedarte

a sabiendas de la falta de tiempo, de la prontitud

de mi cadáver danzante

de la fuerza de ya no tener ganas de

ser fuerte

de tu estadía en mi vacío

en donde se posan todas nuestras

mariposas

Galería

Nosotras las putas

Nosotras las putas

Las quemadas

a quienes la fuerza

Nos traspasa la piel y las

lágrimas se enredan

Como gusanos en la

Garganta por

No poder ya ni

cantar

Nosotras las putas

las que pensamos

las que lloramos luchando

por el

desarraigo del

patriarcado

Nosotras las putas

las invisibles

las asesinadas por el

sistema

nos quedamos ciegas por el olor del

Odio

Las que parimos

las que nos desangramos

las que amamos

las que críamos

las que abortamos

las que curamos y

las que nos masturbamos

Nosotras las brujas,

las que escupimos con nuestro caos

el amor que no nos permiten tenernos

las que escribimos desde nuestro

centro

Nosotras, las que leemos

que aprendimos a pensar

las que sabemos querer

las que gritamos

porque el dolor

nos invade

las venas

Nosotras las putas

somos víboras que,

como leonas

nos abrazamos y celebramos entre

nosotras mientras

Nuestras almas les lamen los prejuicios

Nosotras las putas

las que decimos no

las mujeres

las que nos desnudamos

para revolcarnos con estos versos

¿Cómo te voy a odiar?

Si entre nosotras las putas no nos

dejaremos vencer

entre nosotras las putas no dejaremos

que haya

ni una menos.

Musa

Para todos, rígida, absurda e insignificante.
Para mí, no hay nadie como tú.
Me liberas de la soledad, me sacas de la
realidad tan a tu manera; tan manejable,
tan suave entre mis manos.
Juntas hemos creado infinitas historias:
unas sutiles y
sinceras, otras profundas,
crueles, fuertes y devastadoras,
con toda clase de musas
protagonizándolas,
siendo siempre nuestro personaje
favorito a
crear.
Tú, mi musa, que de ti
salen todas las musas
imaginables e inimaginables.
Tú, que entiendes mi corazón y
calmas mi tristeza,
permites que mis lágrimas
fluyan sobre ti hasta sanar lo que
me inquieta.
Tú, que me ves fumar;
la colilla de cigarro
desgastado
como mi corazón, y
lo único que necesitas hacer
es caminar a mi ritmo
para sanar las heridas.
Tú, que en mis momentos
más felices me
dejas expresar todo a través
de ti.
Tú, con tu facilidad de
entenderme das vida
a todas mis musas, a
todas mis mujeres.
Haces que el papel
y
yo recordemos a
cada una de ellas, y a
su vez
ellas no nos olviden a
ti
y a
mí.
Tú,
que
todo el amor
lo conviertes en
palabras, haciendo que
cada letra que
logras plasmar se
convierta en el abrigo para una
musa esclava de la frívola
melancolía, y en la felicidad
para las esclavas
de la
tristeza.
Tú,
que a la felicidad
la describes con todos los
adjetivos sin decir su nombre,
pues entendemos
de quién
hablas, porque ella
es a la que todos
anhelamos ser.
Tú, mi pluma,
mi pasaje hacia el arte,
la fantasía,
el amor,
la vida,
la muerte,
la soledad, la tristeza
y
la libertad.
Tú,
mi musa,
porque me ayudas
a nombrar sin
decir sus
nombres a
las musas
quienes, en su corazón,
los trazos hechos con tu tinta,
habitan.
Tú, mi musa,
la más fiel amiga de tan mísera escritora
como
lo soy yo.