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El verano, el café y vos

El verano, es tan abrasador

como mi amor

relampaguea sobre mi

tristeza y ser ríe entre

lágrimas dulces

me eriza los pulmones.

El verano me recuerda

a ti, eres mar en esta tierra

de rocas de cristal

movías tu cuerpo sobre el

mío al ritmo de las

olas y te respiré como

al agua .

Te observo detrás

del humo que exprime

el café.

El café, siempre le

he tenido mucha envidia

te gustó más que yo,

a mí, a mí el café

me enfría el recuerdo.

Soy extranjera del universo,

no encajo en esta tierra

no entiendo a la gente

no lloro como los demás.

Converso con la muerte,

con tu muerte y te veo convertido

en fantasma como lo dice

aquella triste canción.

Quiero nadar en

el insomnio eterno, porque

sé que pronto cerraré mis ojos

para dormir infinitamente

en tu amor, mi amor.

 

 

 

 

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¡Ay vida!

¡Ay vida! Enséñame a perdonarme. Que el llanto me caiga fuerte. Ayúdame a ser màs humana y menos soberbia. A sentir, a amar cada vez con màs intensidad. No cortes mis aletas, las necesito para volar. Universo no te detengas, gira y sana el duelo carmesì que ha caminado conmigo en este tiempo.

Tristeza, tenme compasión. Es un nuevo año y sigo perdida en el laberinto que me lleva hacia mí. Luna, límpiame de amor y de sueños rotos. Quiero ser verso en este poemario que es la vida, quiero ser luz en los túneles de las derrotas.

¡Ay vida! Tú me has visto a la deriva, los alacranes escalando en mi impotencia y la soledad, como la serpiente, se enredaba soñadora en mi alma. Le supliqué a todos los dioses entre lágrimas y me encontré más alejada. Me conocí y rescate al quetzal, mi álter ego infinito. No me dejes dejar de soñar.

Me fumo los girasoles y reflorecen en mis pupilas desgastadas por la poesía, las letras se introducen en mis pezones en donde se vuelven mar y huelen a sal. El agua me alimenta, floto en la laguna de la libertad, quiebro todos los cristales que encierran mi viento. El alba me espera al final de este camino, mientras pueda amarla y disfrutarla antes de caminar por los mundos opuestos.

Querida muerte, soy hija del abandono. Por favor, cuando vengas no te vayas, no me abandones. Vida, por favor permíteme aventurarme en las aguas de los amores a los que he amado efímeramente con todo el corazón.

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Yo sí te creo

Imagen: Sivan Karim

Derramo lágrimas por todo mi ser

por lo que has tenido que sufrir, mi hermana

mis ojos se cubren de negro, de rabia

no queremos disculpas, queremos justicia

sus manos mugrosas marcadas en tu cuello como

gusanos en los miedos, los murciélagos yacen en

los machos hasta tragarse los sesos y dejarlos

inmóviles, estamos atrapadas en la

jaula que es la sociedad, tu dolor nos duele a todas

te respaldaremos y recogeremos los pedazos hasta

construirte, cuidaremos tu corazón

te llenaremos de fuerza porque

juntas somos poderosas, somos amor,

somos poesía.

 

 

Nadie puede tocarnos, estamos unidas por el

enojo, la impotencia nos hizo perder el miedo y

tenemos fortalecida el alma, recuerda que yo sí te creo

con los dientes lucharemos por ti y por todas

yo sí te creo porque yo también he sido lastimada

yo sí te creo porque entiendo que no es no

yo sí te creo porque sequé tus lágrimas sangrientas

yo sí te creo porque también tengo miedo

yo sí te creo porque también estoy destrozada

yo sí te creo porque veo tu sufrimiento en el rostro

yo sí te creo y no estás sola

Yo sí te creo

 

 

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El Silencio

Que florezcan girasoles en mi sordera

que la música se incruste en mi cerebro

que los fantasmas apaguen el ruido

y mis demonios dancen con euforia el silencio

 

que el líquido de mi ser lo inhale tu universo

la oscuridad se esconde temblorosa por no poder dar luz

y las mariposas revolotean en el miedo de mis  hombros tornasol

pájaro inmóvil no asustes a mis monstruos

 son el único lazo que conecto

con las

alas de mi poesía

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Isabel, la tartamuda

Nuestra casa queda en el centro de la ciudad, por el mercado central, es misteriosa y muy grande, tiene un patio gigante y muchas plantas de maseta de todas las clases y tamaños que cuelgan por todo el recorrido de nuestro enorme pasillo, la abuela tiene muchas medicinales y otras son solo para que la casa se vea más bonita.  Vivo con mis bisabuelos, mi abuela, mis cinco hermanos y mi madre.

Siempre estamos en silencio, almorzamos puntualmente a las doce, generalmente es algún caldo de res o un recado, mi bisabuela hace las tortillas de comal más exquisitas del mundo.  Luego del almuerzo todos toman una larga siesta menos mi hermana Isabel y yo.

Mientras todos duermen, jugamos escondite o arranca cebollas solas las dos o a veces, nos tiramos en el patio que es todo de asfalto, y jugamos a que estamos en la playa mientras dejamos que el sol se nos ponga en la cara y nos acostamos con posiciones como las que salen en las películas.

Isabel es mi persona favorita, es muy tranquila aunque sé que muchas veces tiene miedo de hablar en casa. Supongo que siente que la abuela le va a cocinar, otra vez, una de esas sus plantas medicinales para curarla. Yo siempre le digo que no le crea que yo sé que no está mal de la cabeza.

Recuerdo que una vez, Isabel tuvo un mal día, de esos donde no se le entiende nada y mi abuela le hizo un menjurje de muchas plantas, le echó vinagre y aceite de oliva creyendo que iba a ayudarle, fue muy divertido porque Isabel pasó la noche muy mal de estómago y siguió hablando mal.

Mi abuela le ha dicho a mi madre muchísimas veces que Isabel tiene que ser internada por ese problema, que en su época no existía nada de eso pero que sus plantas no están curándola. Mi madre es una persona muy amorosa y elegante, ella dice que Isabel no está enferma, que ella solamente habla diferente.

Yo, en lo personal pienso (y no es porque sea mi persona favorita) que Isabel es muy inteligente y muy valiente, el único problema es que cada vez que intenta hablar, las palabras se le traban en la garganta como pepita de jocote en pleno verano y se tarda siglos en terminar de decir una palabra, pero sigue siendo una mente brillante.