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Ritual de la pérdida

Este cosmos que se posa en ese rincón infernal

la soledad violenta espanta

nuestros pies desnudos y ardientes

me trago un machote

ensangrentado de inocencia porque la vida

siempre perdona el desquicio, en cambio tú, muerte

no eres tan miserable como ella, no a todos los recibes

de la misma manera

yo solo te ruego que a Alejandra Ico le

devuelvas la luz en tu oscuridad y le

maquilles la dulzura, borra las cicatrices

que la vida le permitió a la peste hacerle

mientras yo seguiré acá, llorándole, hablándole

y luchando por ella, contra la vida y contra

la suciedad de este mundo decadente

dame fuerzas, cada vez estoy más desolada

cada vez siento más asco,  las mujeres

no dejamos de caer en espiral en este abismo mugroso

insensible, devastador y ofensivo

mis pies arden porque camino sobre el odio

no me intoxiques de la vida ni me envenenes

déjame luchar un poco más, déjame hacer lo que

la justicia no

déjame ahorcar a los cuervos

muerte, apóyame en esto y déjame

expulsar el dolor.

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Delirio en la Sombra

La tierra en resistencia

tiembla del miedo

y, los volcanes la siguen

derramando sangre

de lava por todos los

callejones de inocencia,

los dientes se derriten

y las manos se queman,

caos roto bajo el

lazo de monstruos

vomitando el desorden

hasta llorar.

Todos introducen la lengua

sedienta en los charcos de

suciedad.

No entendemos,

se estrangula la

naturaleza con

la mugre y chorrea.

Los marcianos desaparecen

y yo

pierdo la voz

para salvar

y te juro

te juro

querida margarita

que no soy tan

mala.

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Carta a mi escritora favorita

Querida Alejandra:

Siempre me digo que, ojalá y te hubiese conocido, seguramente hubiésemos escrito muchos poemas juntas y me hubiese encariñado contigo. Pero una vez un amigo me dijo que a los suicidas se les quiere diferente, justo cuando ya encontraron la paz que el mundo nunca les dio, así te quiero yo; en esta época, en este dolor.  Siento que tu dolor es mío y mi dolor es tuyo y que ambas vivimos la búsqueda de algo que nos haga sentir menos solas.

Perdona, amiga, pero debo confesarte que ya no te llevo en el bolsillo, te llevo en la soledad, te até con un hilo de lágrimas detrás de mis ojos. La especie también me sofoca, más en estos tiempos en donde la sociedad se deja seducir por la mugre y te absorbe de poquito en poquito. Te cuento que, yo por mi parte estoy como siempre, triste y sola.

Yo siempre sé de ti y tengo poco que contar de mí. Quería decirte: gracias. Tú siempre me ayudas a no pensar que estoy loca o al menos, a que no soy la única. Creo que eso necesitamos todos, sentir que no somos los únicos que caminan sobre el vaivén de la vida que involucra muchas cosas más que solo sonrisas rotas. Mientras tanto, seguiré a la poesía intentando salvar al mundo o salvarme a mí o quizá, quizá, ingenuamente, pueda salvarte a ti…ya lo decidiré.

Te quiere, Daniela.

 

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Jimmy Molares y yo

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Jimmy Molares es un payaso neófito de la política. Gobierna bajo las indicaciones de la corrupción, un pueblo que necesita atención, educación y salud. Desde su posición como presidente del país Jimmy Molares me duele justamente como las molares.

Me duele muchísimo, no me deja dormir bien, no importa hacia qué lado de la cama me incline. Las molares afectan hasta mi atención en clase de lingüística y tocarla me da miedo porque siento que me dolerá más allí, en mi lucha por un mejor país. Se esfuma mi fe cuando me informo sobre el país. Como un dolor de muela, me destroza la tiranía. Jimmy Molares me duele con fervor y sin compasión. Y yo, yo estoy a tres píldoras de desvanecerme en completa desnudez, en representación de todo lo que nos han arrebatado, ante la resignación de mi futuro.

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El verano, el café y vos

El verano, es tan abrasador

como mi amor

relampaguea sobre mi

tristeza y ser ríe entre

lágrimas dulces

me eriza los pulmones.

El verano me recuerda

a ti, eres mar en esta tierra

de rocas de cristal

movías tu cuerpo sobre el

mío al ritmo de las

olas y te respiré como

al agua .

Te observo detrás

del humo que exprime

el café.

El café, siempre le

he tenido mucha envidia

te gustó más que yo,

a mí, a mí el café

me enfría el recuerdo.

Soy extranjera del universo,

no encajo en esta tierra

no entiendo a la gente

no lloro como los demás.

Converso con la muerte,

con tu muerte y te veo convertido

en fantasma como lo dice

aquella triste canción.

Quiero nadar en

el insomnio eterno, porque

sé que pronto cerraré mis ojos

para dormir infinitamente

en tu amor, mi amor.