La vez que encontré un tesoro

La encontré llorando en el pasillo por un mal amor, desde que la conocí le ordené que su lugar era lejos del mío, pero una no puede pasar por el pasillo del colegio, ver a alguien llorar y seguir de largo. Me senté a su lado en silencio. Su llanto era incesante, así que volví al baño, tomé un poco de papel y se lo entregué. Estoy segura que la última persona que esperaba que la consolara era la misma que se las llevaba de fuerte e intocable. Pero ahí estaba sentada escuchando su historia. Al día siguiente le dejé una nota en su locker que decía “¿Querés ser mi amiga?” siempre fue la mejor de la clase, es buena en todo lo que hace, se ríe de mis chistes, jamás ha juzgado absolutamente nada de lo que hago ni de lo que soy no solo fuimos amigas, desde ese día hasta hoy hemos sido inseparables.

A Lorena la conocí en mi clase, por alguna razón que no recuerdo jugábamos luchitas en los tiempos libres. No le caía bien mi pareja de ese momento, que merecía algo mejor y cuánta razón tenía. Siempre chismeamos y es experta haciendo las cartas de amor más lindas que han existido jamás, se cambió de colegio en tercero básico y cuando se fue, nos unimos más que nunca, parrandeábamos demasiado juntas, me enamoré de todos sus amigos del colegio nuevo. Siempre me ha aceptado como soy y ha estado ahí para todo lo que me pasa. Es dulce, sincera, siempre tiene las palabras perfectas en la punta de la lengua , tiene un corazón que es imposible medir su tamaño. Es inteligente como pocos y duerme como nadie, cuando desaparece siempre vuelve con un “perdonen muchá, estaba durmiendo”.

Paula al principio no me caía tan bien porque era muy buena en Inglés y yo era la mejor hasta que ella llegó y, ¿a quién le gusta que le quiten su lugar? pero no te puede caer mal más de dos semanas. Es la persona más fuerte que conozco, le ha hecho jaque mate a la vida más veces que las que soy capaz de recordar, de todas es la que más diferente es a mí en cuestión de ideales y creencias. Está segura de lo que quiere, sabe abrazarte con palabras, se ríe fuerte como cuando sientes que el mundo va a acabarse, quizá es así para que cuando se acabe, la encuente risueña como siempre. Es una luz. Cualquier lugar al que va o persona que toca, se alumbra cuando está.

La Ale tiene una risa contagiosa de esas que cuando ella se ríe, tú no podés evitar hacerlo también. La vida también se la ha jugado y siempre he admirado esa fuerza por conseguir lo que quiere, no le tiene miedo a nada y si lo tiene se lo guarda porque antes muerta que miedosa, mi ciela. Le gusta estar linda siempre y es fácil quererla por el buen corazón que tiene, ha llevado a su mando situaciones que quizá no le corresponden en lo absoluto, pero cuando la vida la atropella a una, no queda nada más que levantar la mirada y continuar. Nuestra amistad fue rara, nos conocimos en el colegio pero nos unimos más cuando dejamos de estar en él.

Ellas son las primeras amigas de verdad que me regaló el universo. Y me han enseñado qué es realmente la amistad,hemos reído incontables veces y también nos hemos sentado en un sillón con música triste a llorar, son el amor que me ha salvado la vida. También gracias a ellas he conocido más amigas. Tengo un grupo de amigas feministas, otras amigas de la literatura y también tengo a mis Chicas del Cable, empezamos siendo compañeras de trabajo y luego utilizamos “un par de chelas” como excusa para ir a platicar sobre las cosas que nos tenían inquieto el corazón hasta terminar riendo por las anécdotas que habíamos construido juntas y terminamos siendo amigas incondicionales, jamás pensé que los trabajos iban a regalarme tanto, pero en el trabajo anterior también conocí dos amigas que llevo conmigo y con todas deseo siempre que nos mantengamos unidas.

Probablemente están pensando que, por qué estoy escribiendo un relato sobre mis amigas, yo sé que a este blog suelo traerles cosas más literarias y no mi vida. Pero es que hoy recordaba lo feliz que soy por tener amigas sinceras. Lo poco que sé de gente que las tenga de verdad y que a lo mejor a cada lugar al que voy intento encontrar el tesoro que hay debajo de cada rostro. Porque, ¿qué es el ser humano sin una mano sincera que te sostenga? tengo una frase que digo casi siempre que conozco a alguien que estoy segura que será mi amiga que es: Cuando yo hago una amiga, lo es para siempre. Y hasta la fecha solo una vez se ha roto la promesa.

También escribo esto porque en crisis como estas, yo me escondo, como que mi mente se adapta tan bien al término encierro que me he comunicado muy poco con el mundo real, amigas, amigos, etc. No me desaparezco por mala fe, me desaparezco porque siento que congenio menos con el mundo. Y porque daría todo por volver a ver a todas mis amigas y abrazarlas, reírnos, hablar de la vida y marearlas con mis discursos feministas y mi manera de ver la vida o el amor. Les amo. La mejor inversión del mundo, es hacer un amigo.

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