Galería

Isabel, la tartamuda

Nuestra casa queda en el centro de la ciudad, por el mercado central, es misteriosa y muy grande, tiene un patio gigante y muchas plantas de maseta de todas las clases y tamaños que cuelgan por todo el recorrido de nuestro enorme pasillo, la abuela tiene muchas medicinales y otras son solo para que la casa se vea más bonita.  Vivo con mis bisabuelos, mi abuela, mis cinco hermanos y mi madre.

Siempre estamos en silencio, almorzamos puntualmente a las doce, generalmente es algún caldo de res o un recado, mi bisabuela hace las tortillas de comal más exquisitas del mundo.  Luego del almuerzo todos toman una larga siesta menos mi hermana Isabel y yo.

Mientras todos duermen, jugamos escondite o arranca cebollas solas las dos o a veces, nos tiramos en el patio que es todo de asfalto, y jugamos a que estamos en la playa mientras dejamos que el sol se nos ponga en la cara y nos acostamos con posiciones como las que salen en las películas.

Isabel es mi persona favorita, es muy tranquila aunque sé que muchas veces tiene miedo de hablar en casa. Supongo que siente que la abuela le va a cocinar, otra vez, una de esas sus plantas medicinales para curarla. Yo siempre le digo que no le crea que yo sé que no está mal de la cabeza.

Recuerdo que una vez, Isabel tuvo un mal día, de esos donde no se le entiende nada y mi abuela le hizo un menjurje de muchas plantas, le echó vinagre y aceite de oliva creyendo que iba a ayudarle, fue muy divertido porque Isabel pasó la noche muy mal de estómago y siguió hablando mal.

Mi abuela le ha dicho a mi madre muchísimas veces que Isabel tiene que ser internada por ese problema, que en su época no existía nada de eso pero que sus plantas no están curándola. Mi madre es una persona muy amorosa y elegante, ella dice que Isabel no está enferma, que ella solamente habla diferente.

Yo, en lo personal pienso (y no es porque sea mi persona favorita) que Isabel es muy inteligente y muy valiente, el único problema es que cada vez que intenta hablar, las palabras se le traban en la garganta como pepita de jocote en pleno verano y se tarda siglos en terminar de decir una palabra, pero sigue siendo una mente brillante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s