Galería

Asesina

No quiero que regrese, suena cruel pero me alegra haberla matado.  Y si ella aún me puede leer o escuchar quiero decirle que no se acerque, que no vuelva más. Que el mundo cada día está peor y que su muerte ha sido un beneficio. Que ella no me hubiese dejado escribir este texto porque me hubiera hecho creer que no valgo nada, que no soy talentosa y que todo está mal.

Pues ella era el reflejo en el espejo que constantemente me hería y me hacía sentir insignificante. Me recordaba que lo que soy no era lo que los demás esperaban y me obligaba a cambiar, a odiarme.

Me escupía en la cara que nadie nunca iba a querer a una deprimida. Por eso decidí matarla, porque ese reflejo no era yo, esa no era mi esencia, ella era un objeto que me restaba amor propio.

Cuando ya no la tuve exigiéndome me sentí limpia, se borraron las manchas negras y las lágrimas atascadas en el alma y me besé la sonrisa en el espejo. Me abracé con mis cicatrices, con mis tristezas y  mis carcajadas. Me besé las marcas del corazón y me hice responsable de quererme.

Me senté en el café a disfrutar mi lectura y mi compañía. Conocí a alguien luego del proceso de amor propio y cuando me quisé, luego de esa cita, después de muchos años, lo más importante fue que… me dejé querer.

Y es que a veces, para ser una, hay que tomar riesgos aunque eso implique, a veces, llegar a ser una asesina.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s