Antes

 

Ilustración: Sara Herranz 

No te culpo, yo con este cigarro entrelazado en mis dedos, los mismos que se chocaban con los tuyos en un encuentro desesperado y tierno. Aún muriendo también la llamo a ella, la anhelo. Y no me lo digás si sé de sobra que no hay nadie como ella y sus caderas de gitana, hipnóticas que le bailan a mi corazón, que lo alivian, que lo calman.

No te culpo, perfecta solución. También yo me siento cansada de andar. Yo también la sueño y sé que no son los sedantes, es la realidad la que me hace desearla. Pero vos. Vos arruinaste todo.  ¿Cómo no leíste esa última página de nuestro libro?, ¿cómo no me besaste esa noche?

Sos lágrimas y para mí seguís siendo amor. No era necesario que te fueras con ella si era yo quien te sabía de memoria, quien reconocía el carmesí en tus pómulos al no poder dejar de reír, cómo te fuiste con ella, si tu risa hacía florecer hasta a los girasoles.

Hasta la vida se ha dejado marchitar y desde entonces yo no te he dejado de escribir.  Yo no creía en el cielo ni en el infierno, vos lo sabés, pero mi necesidad de encontrarte hace que me den ganas de irme a cualquier lugar, a buscarte. El problema es que no soy tan cobarde como vos.

No te culpo. No viste cómo alumbraste mi camino y el de los que estaban a tu alrededor. No te viste como yo. Pido un fin de semana para flotar con vos y volver a saborear tu sudor, acaramelado como el iris de tus ojos.

No me viste esperándote durante tanto tiempo, no viste tu companía infinita haciéndome fuerte, haciéndome sentir invencible. No te viste puro, dulce. No encontraste tu desnudez reflejada en mí.  No viste que eras lo más lindo que había en este mundo, en mi mundo.

Nos quiero otra vez, antes de que ella te sedujera. Nos quiero a los dos siendo semillas, mejores amigos, entregándonos, hundiéndonos en la ablepsia de una intimidad única y explosiva, lamiendo tu piel eriza a consecuencia de la brisa.

Nos necesito, a los de antes. Antes de que cayeras en la tentación antes de tu incapacidad de pelear con tus demonios. Antes de sentirme, de verme y de saberme en una eterna soledad.   Tu ausencia me consume y tu recuerdo colorea la agonía de mi ser, haciéndome divagar en diferentes mundos hasta encontrarte.

No te culpo, todos anhelamos alguna vez el suicidio, no te culpo por enamorarte de una suicida y al final termimar yéndote con la muerte.

Antes, antes… antes de irte y dejarte volar con esa puta bala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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