Desapego

 

Tengo tu olor impregnado, combinación de tabaco junto a la que recuerdo era tu loción preferida. Veía tus ojos cuando cerraba los míos. Me paraba frente al espejo y te reflejabas, múltiples nudos invadían mis garganta, me agitaban la respiración, me recordaban que debía ser fuerte. No puedo olvidar lo amigos que éramos desde que nos vimos por primera vez. Mi amor por ti fue verdadero, fue ciego, fue fiel.

Recuerdo bien que era tu favorita, aunque no lo decías frente a los demás pero sabes muy bien que era nuestro secreto. Éramos cómplices. Me decías que era muy inteligente y todos mis cumpleaños me hacías creer que era la mejor persona que conocías y ahora que lo pienso, si era así o no me ayudaste a en verdad creer que lo era. Fantaseaba con cuidarte hasta el fin, llenarte de amor porque sabes tú muy bien lo amorosa que soy.

Mientras yo más crecía, más sentía tu lejanía. Siempre he sido una persona muy fuerte y eso lo saqué de mi madre, creo que por eso era lo que más te gustaba de mí. Me veías a los ojos como alguien que encontró el futuro más prometedor del mundo y yo veía los tuyos como quien mira la seguridad y la felicidad que necesita en su vida y todo eso reducido en unos ojos verdes.

No comprendo cómo llegué a tenerte tanta fe si en mi interior yo sabía todo lo que sucedía. Cada vez que me hablabas sentía punzadas hirientes en el corazón, y mil basuritas en los ojos provocadas por tus mentiras. Me desfilaste a toda clase de mujeres. Empecé a esconderme de ti evitando que todo lo que había visto en ti desde un principio se fuera esfumando poco a poco hasta llegar al punto de disolverse, me introduje en un sinfín de libros que me alejaban de la realidad y ocultaban mi dolor.

Te fuiste…

Te fuiste en el peor momento aunque ahora que lo pienso, ningún momento era el indicado. Yo ya había crecido y tu abandono tocó mi corazón forrándolo de una nube de dolor, desolación y tristeza. Pero soy fuerte, ¿recuerdas? creo que para eso me preparaste al final de todo y te lo agradezco. Me sequé o me secaste eso no lo sé pero dejé de creer en el amor o tuve miedo, creo que más la segunda que la primera y evité encontrar tu presencia en alguien más porque tu presencia me da miedo. Dependí de ti y me ayudó a no depender otra vez de nadie que no sea yo. Y después de tanto, soy feliz.

Sigo siendo tan fuerte como cuando me dejaste o quizá aún más. La oscuridad se fue. Te aprecio mucho pero estoy segura que ya no te quiero, ya no te espero y ya no te sueño pero sé que nunca te negaría nada porque no sé, supongo que así somos las hijas…

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