Mi primera vez

Lo imaginé y soñé tantas veces que me parecía completamente increíble que finalmente pasó.

addicto

Sara Herranz

 

Había pasado ya dos semanas y ese pensamiento no salía de mi mente, estaba inquieta todo el tiempo, daba vueltas, entraba y salía de mi cuarto, se me olvidaban las cosas por estar tan nerviosa y pensando solamente en eso.

Qué pasará si no le gusta o peor aún si no me gusta a mí, posiblemente me sentiría fracasada, lo que soñé desde hace mucho se quedaría truncado. No sé cómo hacerlo, no tengo experiencia y podría decir que tampoco tengo mucho  conocimiento.

Decidí dejar de darle tantas vueltas al asunto y mejor investigar sobre el tema, si hasta datos sobre los peines gugleo sería un poco tonto que algo tan importante lo dejara solo en mi pensamiento y en el  “¿qué será?”  no quisiera parecer una neófita en el tema y mucho menos en la práctica aunque eso no sé cómo disimularlo pero ya se me ocurrirá algo.

Le pregunté a mis amigas, a mis familiares y a todo ser humano que se pasaba por mi camino intentando disimular, claro está, mi deseo e interés por hacerlo. Le comenté a ciertas personas y me decían cosas como “Eres muy pequeña, te falta mucha experiencia” pero luego pensaba  ¿se necesita realmente tanta experiencia para algo tan efímero? es algo que te hace actuar en el momento y lo debes disfrutar.

Eran muchas mis ganas, mi interés y mi deseo. Lo imaginaba desde hace mucho tiempo y solo de pensarlo sentía emociones intensas en todo mi ser. Una noche, entre tanto, decidí hablar con mi fiel amiga, la galaxia, y le pedí que me mandara mensajes astrales o una linda estrella en señal de aprobación

Finalmente dije que sí, no soy tonta y sabía que podía convertir cada segundo en algo especial invadiendo de amor la habitación.

Llegó el día, me puse el vestido que más me gustaba, era blanco con girasoles pequeños sobre él, mi espalda estaba completamente descubierta desde la nuca hasta llegar al ras de la espalda baja, era lo suficientemente corto para dejar apreciar mis largas piernas. Dejé mi pelo libre, de igual manera iba a despeinarme, apliqué un poco de labial y máscara y salí apresurada.

Estaba lista, entusiasmada y un poco más loca de lo normal. Me acerqué y empezó el acto; mis ideas, mis molestias, mis tristezas y mi alegrías salían todas en unísono hecho gemidos literarios mientras hacía el amor, estaba haciendo el amor con las palabras y lentamente con todo el cariño que podía expresar y sentir en esos momentos, acariciaba muy suavemente cada letra, cuidando y temiendo de su fragilidad, de perder la magia de ese instante.

Sentí como mi ser se liberaba, transmitía mi vitalidad y la volvía parte del ambiente, nos volví un solo ser en el cenit del placer mental que se apoderaba de mí y me dominaba. Me gustó y lo disfruté tanto que me pregunto, ¿cómo no lo hice antes?

Ahora nos encontramos siempre y vuelvo a sentirme igual, no siempre es en el mismo lugar a veces en los libros y otras más en un blog, donde solo permiten entrar a soñadores inmortales.

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