Síndrome del dolor

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Sentía cómo se me cortaba la respiración y mis sollozos eran cada vez más fuertes mientras el corazón se me hacía más pequeño en el pecho y  las lágrimas caían desconociendo el final.

 

Muchas veces cuando amamos tanto a las personas ponemos su estabilidad emocional o felicidad antes que nosotros, hacemos cualquier cosa para ahorrarle hasta un solo segundo de dolor o sufrimiento en su vida, evitamos a toda costa hacerle o que le hagan daño y muchas veces preferimos vivirlo nosotros mismos antes de que a la otra persona le suceda.

Nuestra madurez no se define por nuestra edad o no sucede el día que cumplimos años, esta se crea a base de las circunstancias que muchas veces como seres humanos nos toca vivir. Pero la peor manera de hacerlo es por medio del dolor.

Recuerdo la primera vez que lloré y que sentí un dolor profundo en el pecho, tenía 9 años y para mi desgracia no fue un raspón en mi rodilla, o no fue por no encontrar a mi peluche favorito, mucho menos fue que a mi barbie favorita se le cayera la cabeza, fue ver a mi madre llorar.

Tener a la persona a la que más amás en el mundo, a tu persona favorita, la persona que vela y que da su vida por verte sonreír y verla frente a ti, llorando con dolor y yo, ser pequeña, diminuta, flacucha y sentir impotencia al no poder hacer nada para aliviarla, para evitarle el dolor y el llanto, no poder hacer nada para sentirlo yo pero que a ella no le pasara nada. Fui fuerte y la abracé, la protegí entre mis flacuchos y debiluchos brazos de 9 años, le conté un chiste y sonrió.

La segunda vez fue cuando el único hombre perfecto en mi vida, me rompió el corazón y me lo rompía constantemente, incluso, hasta la fecha; mi padre. Todos esperan que la primer persona que te rompa el corazón sea tu novio pero no fue mi caso, aclaro que amo a mi padre, pero eso no minimiza el dolor. El problema en sí es cuando te acostumbrás a vivir con dolor, cuando te acostumbrás a que las personas te decepcionen, es decir, si las personas que más te aman lo hacen, cómo no lo van a hacer los demás.

El problema es cuando das un amor incondicional a alguien, cuando no esperás nada a cambio a excepción del valor del amor. Valorar el hecho de que una persona te quiera, valorar el hecho de que una persona te cuide, te acompañe y te comprenda, valorar el hecho de que alguien adorna su corazón de amor para ti. No hablo solamente de una pareja, hablo de tu familia, tus amigos, aun tu gato.

Por experiencia propia sé que es vivir con dolor, qué es que las personas te humillen por situaciones que tu no pides vivir, sé que es que te rompan el corazón, sé que es que el dolor rasgue tus entrañas y te quite las ganas de volver a querer, de vivir, de luchar, de seguir.

Sentimos impotencia muchas veces porque creemos que no podemos remediarlo, que no podemos aliviarlo, hasta nos aconsejan frases ridículas como “El tiempo lo cura todo” pero la verdad es que nosotros somos los únicos que nos podemos sentir chileros cada día. Es nuestra decisión cambiar el patrón, ser diferentes, estar del lado del amor.

 

 

 

2 comentarios sobre “Síndrome del dolor

  1. ¡Uff, cómo cuesta ponerte dentro de la piel de otra persona y realmente comprender sus sentimientos! ¿Sabés que me llegó muy dentro lo que escribiste acá? ¿Sabés que, de alguna manera le has enseñado algo a mi vida?

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